Para que mis estudiantes resuelvan problemas, debo yo resolverlos primero

Paula González

Profesora. Investigadora proyecto ARPA. Universidad de Chile.

PARA QUE MIS ESTUDIANTES pgonzalez 1Después de 7 años ejerciendo la pedagogía en el aula de un colegio de la zona sur de Santiago empecé a participar en un proyecto del Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile, comencé a comprender, paulatinamente algunos beneficios que les traía a mis estudiantes el trabajar la resolución de problemas, las clases tenían una característica diferente a lo que yo estaba acostumbrada a trabajar con mis estudiantes, una de estas características era el trabajo en resolución de problemas que exigía el trabajo colaborativo y siendo mis estudiantes los protagonistas, donde yo me convertía en guía y espectadora de éste trabajo, para que ellos pudieran desarrollar autonomía. Esta forma de trabajo requería que yo resolviera minuciosamente el problema antes de presentarlo a mis estudiantes, tratar de identificar los posibles errores y dificultades que podían tener mis estudiantes, intencionar la comunicación entre ellos, donde se lograsen entender y poder llegar a una discusión matemática al final de la clase. Hasta aquí tenía una noción de lo que se logra en el tiempo al trabajar la resolución de problemas con mis estudiantes y la forma adecuada de planificar una actividad como ésta. Pero aun teniendo el apoyo del equipo del Centro de Modelamiento Matemático no logre dimensionar todos los beneficios que conlleva la resolución de problemas.

Desde que llegue a la iniciativa ARPA mi concepción de problema se transformó en una definición, coherente, realista, con sentido y simple de entender; “Un problema es una actividad matemática para la cual la persona que la enfrenta no conoce un procedimiento que la conduzca a la solución, esta tiene interés en resolverlo, le supone un desafío y siente que lo puede resolver. Un problema puede ser planteado en un contexto matemático o no matemático” Luego de leer y entender esto surgieron muchas preguntas ¿cuántas veces presenté “problemas” a mis alumnos que sabían la estrategia a seguir?, ¿cuántas veces se sintieron motivados en resolverlos?, ¿a cuántos nunca les interesó resolverlos?, ¿ los motive para que fueran un desafío para ellos?, ¿logré ayudarlos y guiarlos cuando no lograban comprender el “problema”?, y es aquí donde se me derrumban todas las creencias que utilicé en las clases que planifique, desarrolle y evalúe, siempre creyendo que un problema debía estar en un contexto familiar o conocido por los estudiantes, ubicar los ejercicios en situaciones de la vida, usando el contenido de la unidad que estaban aprendiendo, siempre tuve dudas en cómo desarrollar de mejor manera o netamente desarrollar las habilidades cognitivas expresadas en los ajustes curriculares nacionales con respecto a diferentes ejes.

Por todo lo anterior es que ahora puedo concluir que trabajar resolución de problemas en el aula conlleva diversas ganancias para los estudiantes, desde la autonomía, confianza en sí mismos, no tener miedo a la frustración y lograr desarrollar o potenciar las habilidades cognitivas y sociales que les servirán por el resto de sus vidas. Por esto es necesario la planificación de esta actividad, ya que no solo debemos llegar a la solución sino conocer la mayor cantidad de estrategias posibles de resolverlos, donde estarán las dificultades de los estudiantes, qué preguntas podríamos hacer para guiarlos, siempre teniendo en cuenta que los protagonistas son ellos.

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