RPAula y su efecto sobre alumnos de Programas de Integración Escolar

Andrés Ávila

Andrés Ávila

Doctor en Matemática. Investigador proyecto ARPA. Universidad de la Frontera.

Los colegios del taller RPAula Temuco, corresponden a establecimientos subvencionados unigrado y multigrado, que trabajan con estudiantes con necesidades especiales. Si el aula cuenta con mayor número de alumnos por aula (sobre 15) poseen apoyo PIE (entre 3 y 8 niños por curso) y los con menos alumnos no, por ejemplo colegios unidocentes. En el caso de los colegios “mayores”, hay una sicopedagoga que acompaña a los alumnos PIE durante la clase, que para Matemática corresponde a revisar los contenidos en los textos. En el caso de los unidocentes, son colegios multigrado con pocos alumnos y por ello están más acostumbrados a trabajar en grupo.

RPAula propone una metodología de trabajo asociativo de los alumnos donde se refuerzan las habilidades matemáticas por medio de la Resolución de Problemas en grupo. Dada la generación aleatoria de los grupos, los alumnos PIE se reparten con sus compañeros y tienen la posibilidad real de integrarse al aula.   Al enfrentarse los problemas en un ambiente de “colegas”, los alumnos PIE muestran una actitud diferente al aprendizaje logrando mayor participación. Por otro lado, las necesidades educativas especiales son más notorias en el formato habitual de trabajo en aula (alumno-libro-profesor), las que en el ambiente colaborativo pueden ser obviadas. Por ejemplo, alumnos con problemas de lectura pueden trabajar si un compañero lee el problema, situación que no ocurre en el formato habitual. También se evidencia en las posibilidades mayores de resolver un problema con diferentes herramientas. Aunque la tendencia es a usar conocimientos de cursos inferiores al cursado, aún así pueden resolver los problemas y sentirse motivados al estudio de la Matemática por encontrar la solución con mayor libertad del camino a seguir. Por ejemplo, en la Escuela N°8 de Vilcún, segundo básico, se tuvo la situación paradójica que un alumno PIE resolvió primero el problema que el “mejor alumno”, quien no pudo resolverlo y terminó llorando por haber sido destronado en la clase. Este estrés al que están sujeto los alumnos provoca un rechazo generalizado de la Matemática, en especial cuando tanto apoderados como profesores incentivan que la dificultad de esta asignatura es intrínseca y no se puede cambiar salvo resolviendo numerosos problemas casi idénticos donde la dificultad está en repetir mecánicamente un algoritmo, por ejemplo en la división. Sin embargo, el trabajo RP aparece como una estrategia de reposicionar la asignatura como una en donde también se puede trabajar en grupo y dejar de aparecer como difícil. Los problemas seleccionados cuentan con la posibilidad de resolverse por diferentes estrategias, lo que motiva el desarrollo del pensamiento matemático. La falta de discusión de los problemas es una de las mayores falencias en la enseñanza de la matemática, la cual históricamente se ha basado en la discusión de pares y el debate. Además, presentar los problemas como un desafío es muy diferente a presentarlos como una larga lista de ejercicios que parecen interminables.

En el caso del apoyo sicopedagógico, este ha tenido dos caras. Por un lado, la sicopedagoga ha funcionado como ayudante del taller RP apoyando a los grupos con alumnos PIE y también interactuando con los otros alumnos, con lo cual se refuerza el taller y el aprendizaje de los alumnos. Esto facilita el trabajo en aula y son más los alumnos que acceden al apoyo al trabajar la educadora con el grupo con alumno PIE en lugar de sólo con el alumno PIE. Por otro lado, los establecimientos con alumnos con necesidades especiales y sin sicopedagoga también han podido trabajar en armonía ya que el taller ofrece la posibilidad de integración de los alumnos dentro de los grupos de trabajo. Este “efecto doble” del taller entrega ganancias en todo tipo de establecimientos, incluso en los multigrado que no estuvieron dimensionados al principio del proyecto.

Una inesperada reacción encontrada en los alumnos, es que han encontrado los talleres como una actividad más dinámica y lúdica, por lo cual en varios casos éstos han sido esperados con ansia. El focalizar un aula en resolver un problema puede parecer lento en contenidos. Sin embargo, no sólo se refuerzan las habilidades de resolución de problemas, sino también la de expresión oral y escrita, trabajo colaborativo y auto aprendizaje entre otras. Así, la actividad no se focaliza únicamente en el contenido, sino en dar un espacio para las otras competencias, espacio que tampoco está presente en las otras asignaturas. Se estima que un profesor habla alrededor del 80% del tiempo de clase, ¿y cuánto tiempo diario se dedica al debate de ideas o la discusión? Los talleres RPAula han mostrado su efecto en el desarrollo del estudiante y con su escaso tiempo de aplicación en aula queda el desafío de medir los cambios profundos en el aprendizaje, así como extenderlo a las otras asignaturas con más horas.

 

 

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