Recuperando la creatividad en las aulas

Rafael Arancibia

Rafael Arancibia

Profesor de Estado en Matemática y Computación Estudiante de Magíster en Educación Mención Gestión Educacional

Escuché una gran historia hace poco, sobre una niña en clase de dibujo. Ella tenía 6 años y estaba en la parte de atrás dibujando. Su profesora contó que esta niña casi nunca prestaba atención, pero que en esta clase sí. Fascinada la profesora se acercó a ella y le dijo: “¿qué estás dibujando?”, la niña le respondió: “estoy dibujando a Dios”. “Pero nadie sabe cómo es Dios” –le dijo la profesora, a lo que la niña le respondió: “Lo van a saber en un minuto”.

Esta anécdota nos recuerda de la capacidad innata que tienen los niños para ser creativos. ¿Han notado que no temen cometer errores? Cuando no saben algo, ellos simplemente lo inventan, sin temor a equivocarse. Pero ¿qué pasa con la imaginación y la creatividad a medida que crecemos?

El inglés Ken Robinson realizó un estudio recopilando la cantidad de respuestas diferentes que podían dar varios niños a la pregunta: ¿Para qué sirve un clip? Los mismos niños respondieron a la misma pregunta en diferentes etapas de sus vidas. Y sorprendentemente, con el paso de los años, los niños cada vez tenían menos respuestas. Para el autor, el culpable de esto es el sistema escolar. ¿Por qué?

La mayoría de los sistemas escolares a nivel mundial concentran su atención en el aprendizaje de contenidos más que en el desarrollo de habilidades. Nuestro país posee uno de los currículum escolares con más contenido en el mundo. No sabría decir si esto es algo malo, pero sí puedo decir que sobrevalorar el contenido ha debilitado enormemente el desarrollo de las habilidades… y la imaginación y la creatividad necesitan mucho de ellas.

Las pruebas estandarizadas son otro elemento del sistema escolar que dificulta el desarrollo de habilidades. Algunas de ellas hasta descuentan puntaje cuando cometes un error. Y por su lado, la mayoría de los colegios prepara a los estudiantes para rendir con éxito estas pruebas. Lamentable realidad cuando podrían entregar algo más que lecciones de cómo responder correctamente preguntas de selección múltiple.

En este escenario, impregnado de planes de estudio llenos de contenido y pruebas estandarizadas, se presenta la iniciativa ARPA de la U. De Chile en las áreas de Matemática, Ciencia y Escritura.

La verdad es que no conozco una receta mágica para desarrollar la creatividad en las clases, pero creo que la iniciativa ARPA –que significa: Activando la Resolución de Problemas en las Aulas– esta dando una pelea exitosa. ¿Cómo sucede? No sabría explicarlo en detalle, pero he visto que cuando los estudiantes más jóvenes enfrentan un problema de ARPA, desafiante e interesante para ellos, con el afán de encontrar una solución, echan mano a toda su imaginación y creatividad. Es como si volvieran a ser niños, probando estrategias y soluciones, sin miedo a equivocarse. Los más pequeños disfrutan mucho de estas actividades porque imaginan y construyen estrategias que nadie les enseñó, pero que efectivamente les permiten llegar a soluciones correctas. Y lo mejor, sin miedo a equivocarse también. Porque si te equivocas no hay ningún castigo, solo vuelves a intentarlo. Más aún, los que se equivocan y lo siguen intentando una y otra vez, son los que usualmente encuentran soluciones más novedosas, porque aprendieron de los errores y cada vez mejoraron más sus estrategias. ¿No es esto maravilloso?

La iniciativa ARPA esta protagonizando una batalla en las aulas de nuestro país por recuperar la creatividad en las escuelas a través del desarrollo de las habilidades. Sí, las mismas que el inglés Ken Robinson dijo que mataban la creatividad.

Y ARPA no solo brinda a los estudiantes la oportunidad de ser creativos desarrollando sus habilidades, sino que también entrega a los profesores una tremenda herramienta pedagógica para hacer clases más dinámicas y provechosas, sin dejar de estudiar los contenidos.

Ojalá que recuperar la creatividad de nuestros estudiantes sea uno de nuestros anhelos como profesionales de la educación. No me mal interpreten, no estoy diciendo que debiese ser lo único que nos mueva, pero sí, que sería bueno tenerlo presente en cada una de nuestras clases, sea cual sea la asignatura que enseñemos. Para que así, todos nuestros estudiantes puedan sumarse activamente el día de mañana a la construcción de un mundo que cambia constantemente.

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