La comunicación: Una habilidad para el siglo XXI

Patricio Felmer

Patricio Felmer

Doctor en Matemática Director Iniciativa ARPA Universidad de Chile

Durante la última década se ha generado un gran debate sobre las orientaciones globales que debe tomar la educación frente a los cambios que la revolución tecnológica está generando en todos los aspectos de la vida humana: en el mundo laboral, en las relaciones políticas, en las organizaciones sociales y también en la vida ciudadana y personal. Esta realidad ineludible ha estimulado la realización de estudios y debates y que han llevado a expertos a definir las que se han llamado las Habilidades para el Siglo XXI [1], que proponen un giro en la educación hacia el desarrollo de las habilidades de los estudiantes.

En esta ocasión, queremos tocar cuatro de las Habilidades para el Siglo XXI, las habilidades de comunicación oral, escucha activa, comunicación asertiva y habilidades interpersonales. Si bien se trata de habilidades humanas básicas y podría pensarse que se desarrollan por sí solas en un ambiente escolar normal, esto no es así, por lo que estamos llamados a reflexionar sobre ellas y buscar formas de fomentar su desarrollo en la escuela.

Diariamente los estudiantes pasan unas seis horas en clases, lo que nos lleva a preguntar ¿qué oportunidades de desarrollar estas habilidades les damos a los estudiantes durante esas clases? Estamos pensando en momentos en que los estudiantes puedan discutir, conversar, comparar, convencer, contar, escuchar, argumentar, disentir, ponerse de acuerdo, imaginar, soñar, proponer, cuestionar, considerar, preguntar, inventar, conjeturar, suponer, rebatir y tantas otras maneras que tenemos los seres humanos para comunicarnos. Y estamos pensando en estudiantes de todos los niveles y que esto ocurra en torno a temas escolares como, por ejemplo, un texto de literatura griega, un problema de números primos, un fenómeno eléctrico o un pasaje de la historia de Chile.

Hay dos formas típicas de trabajo en aula. En la primera, el docente se dirige a todos los estudiantes contando y explicando, se trata de lo que conocemos como una clase expositiva, en la que la participación de los estudiantes queda más bien restringida a intercambios individuales con el docente. En la segunda, los estudiantes trabajan en forma individual y son visitados por el docente para responder a una pregunta o para estimular el trabajo, esta modalidad a veces ocurre mientras los estudiantes están sentados en grupo, pero sin compartir el trabajo. En ambos casos se produce interacción entre el docente y el estudiante, donde usualmente el tema, los tiempos y las conclusiones están determinadas por el docente.

Si bien estas dos formas de trabajo pueden ser perfeccionadas y permitir una mayor participación y discusión entre los estudiantes, sentimos que son insuficientes para el fomento efectivo de las habilidades de comunicación que se requieren para el siglo XXI. Lo que se demanda son instancias de comunicación entre los estudiantes, horizontales, donde sean ellos los que ponen las ideas para la discusión, los tiempos y las conclusiones. Pensemos en un grupo de estudiantes resolviendo un problema matemático en forma colaborativa, es decir que trabajan en conjunto desde la comprensión del problema, la propuesta de estrategias, la discusión de las dificultades y errores, hasta encontrar la solución o las soluciones. En el caso de Lenguaje, pensemos que los estudiantes han resuelto un problema de escritura y llega el momento de discutir sobre los mejores textos, los más poderosos, en el sentido que resuelven de mejor manera el problema comunicativo planteado. Aquí, el docente o los mismos estudiantes eligen un estudiante (o varios) que deben leer su texto a los demás y luego mantienen una discusión sobre la calidad de estos. Como todos los estudiantes han resuelto el problema anteriormente, ellos están preparados para llevar a cabo una rica discusión, ellos pueden comparar, escuchar, argumentar, disentir, ponerse de acuerdo, convencer, etc. En estos dos casos, se produce una conversación genuina entre pares, horizontal, donde se ha podido poner en juego la comunicación oral, la escucha activa, la comunicación asertiva y las habilidades interpersonales y, por cierto, varias otras habilidades para el siglo XXI. En estas dos situaciones el docente tiene un papel clave para estimular la discusión, el contraste de ideas y la búsqueda de soluciones.

Invitamos a los docentes a reflexionar sobre estas y otras estrategias que permitan desarrollar las habilidades de comunicación entre pares, a crear o adaptar situaciones relacionadas con las materias propias de las asignaturas, pero donde sea necesario el trabajo en grupo colaborativo, espacio precioso para la comunicación entre pares, y donde sea necesario comunicar resultados a todo el curso para discutirlos en plenaria. Los invitamos a atreverse, de a poco, a tomar la posición del docente que estimula el intercambio de ideas, que promueve preguntas entre los estudiantes y deja que sean ellos los que finalmente lleven adelante la discusión. De esta manera haremos que los estudiantes se sientan más contentos con su trabajo y felices con sus logros, y estaremos avanzando en el camino para desarrollar habilidades para el siglo XXI.  Tenemos que apurarnos porque ya llevamos casi un quinto del siglo XXI y nos estamos quedando atrás.

[1] Entre las muchas definiciones, aquí nos referimos a las Habilidades para el Siglo XXI de Hilton y Pellegrino.

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